miércoles, 16 de julio de 2008

Llega el día...

¡Saludos a todos! Gracias por los comentarios emitidos en mis entradas, aprecio mucho que pueda haber personas pendientes de lo que escribo y que se tomen la molestia, además, de dejar algo escrito acerca de mis reflexiones. Tenía ya varios meses sin escribir, pero hoy desde hoy quiero ir retomando paulatinamente la costumbre de plasmar aquí mis pensamientos acerca de la vida o lo que sea que considere digno de compartir. Con el título de esta entrada quiero reflexionar acerca de que en nuestra vida siempre llega un momento en el cuál tenemos que cambiar. Es el ciclo natural de nuestra existencia, la natural evolución humana. Y aunque nos neguemos a aceptarlo, llega el día en el cual debemos cambiar. Sino la vida nos obligará a cambiar, así de sencillo. Porque todo ocurre por alguna razón y seguramente algún evento se dará para obligarnos al cambio. Llega el día en que tenemos que crecer, madurar. Llega el día en que tenemos que independizarnos, salir del manto protector de nuestros padres. Llega el día en que debemos ser personas responsables, trabajadoras, dedicadas. Llega el día en que tenemos que organizar mejor nuestro tiempo. Llega el día en que debemos sentar cabeza y dejar de hacer locuras. Bueno, no dejar de hacer locuras, una locura de vez en cuando no cae mal, jeje. Pero quiero decir que no todo en la vida puede ser bochinche y echadera de broma. Llega el día en que debemos socializar, trabajar en equipo. No podemos estar toda la vida aislados del mundo. Llega el día en que tenemos que evolucionar y cambiar muchas malas costumbres. Así que mi consejo sería: toma la decisión YA de cambiar. No se puede cambiar completamente de un día para otro, pero tenemos que decidirnos a empezar a hacer modificaciones concretas en nuestra vida AHORA. Hagámoslo, antes de que la vida tenga que recurrir a medidas más extremas para obligarnos...

domingo, 3 de febrero de 2008

Algún día...

Aquí estoy de vuelta a mis andanzas, filosofando acerca de la vida en este espacio. Feliz año para todos los que me leen. Un poco tarde, pero mejor tarde que nunca dicen por ahí ;) En esta oportunidad quiero escribir acerca de la mala costumbre que tenemos a veces de postergar las cosas. "Un día de estos lo haré", "algún día cambiaré", "un día lo probaré", "algún día conoceré ese lugar", etc, etc, etc. Son incontables las ocasiones en que hacemos esto, postergamos las cosas que queremos o debemos hacer. Hay demasiadas cosas interesantes por hacer en la vida como para seguir perdiendo el tiempo y dejar las cosas para después. Cuántos libros que leer, cuánta música por oir, cuántos lugares que visitar, cuántas personas que conocer, cuántas experiencias nuevas por vivir...no nos podemos dar el lujo de perder un minuto de nuestro tiempo, porque de un día para otro la vida se acaba y no la aprovechamos como pudimos haberlo hecho. Si pensamos por un momento, nos daremos cuenta que el tiempo que pasamos en la tierra es muy corto para todas las cosas que hay por hacer. Así que intentemos exprimir ese tiempo y sacarle el mayor provecho. ¡Tenemos el potencial para hacerlo, no lo desperdiciemos!

viernes, 2 de noviembre de 2007

Correr riesgos

Muchas veces en nuestras vidas optamos por los caminos fáciles. Se habla mucho de una "zona de confort" de la cual no salimos para no pasar por malos ratos. Es la "zona" en la que nos sentimos cómodos y confiados y en la cual, teóricamente, no tendremos sobresaltos "innecesarios". El problema es que así no funciona la vida o al menos no es como seguramente se supone que sea vivida para sacarle su máximo provecho. Para tener éxito en la vida hay que arriesgarse, ir por caminos desconocidos o rutas intrincadas. Sólo de ese modo, descubriremos los paraísos terrenales vírgenes y ocultos. Suelo mencionar una frase de Paulo Coelho sobre los riesgos, que dice así:
El barco está más seguro cuando está en el puerto; pero no es para eso que se construyeron los barcos

La vida sería más cómoda si no intentamos nuevas cosas, pero ¿Estaríamos desarrollando la plenitud de nuestras capacidades? Obviamente no. Eso sin contar que siempre la monotonía aburre. Además, la llamada "zona de confort", teóricamente es más segura, pero igual en el momento menos esperado viene un acontecimiento a cambiarlo todo. A veces la vida se encarga con estos acontecimientos de darnos un toque de atención. Algo así como: "¡Hey, despierta!¡Muévete, crece, desarróllate!". También hay otro pensamiento por allí, que si mal no recuerdo decía algo como: "La vida es actividad, ya tendrás tiempo para estar quieto cuando estés muerto". Así que no seamos unos muertos en vida ¡Tomemos riesgos! Sólo así crecemos como personas y obtenemos los logros que tanto anhelamos.

viernes, 26 de octubre de 2007

La independencia de nuestros hijos

Aún no tengo hijos propios. Pero me he podido dar cuenta de la importancia de la crianza en muchos aspectos de nuestras vidas. Y uno de ellos es la independencia y auto-suficiencia (en el buen sentido de la palabra) que puedan tener nuestros pequeños. Muchas veces hay la tendencia de proteger excesivamente a los niños. Se cree que son demasiado susceptibles e indefensos y que a esa edad es preferible que les hagamos todo y no dejarle ninguna responsabilidad. Es como todo en esta vida, yo pienso que hay que tender a los puntos intermedios. En realidad, un niño no tiene la capacidad de valerse por sí mismo y está muy bien que lo ayudemos y que le hagamos cosas que no tiene capacidad de hacer o no sabe hacer en ese momento. Pero recordemos la famosa frase:
Regálale pescado a un hombre y le darás comida un día, enséñale a pescar y le darás alimento por el resto de su vida

Por lo tanto, no podemos abusar, so pena de criar a un niño con muchas inseguridades y baja autoestima, además de muy poco independiente. Es deseable que le demos responsabilidades al niño, que se acostumbre a hacer cosas por su cuenta, a salir solo, hacer diligencias, etc. Si observamos el mundo animal, podemos ver que eso es lo que ocurre constantemente en la naturaleza. Las madres o padres tienen bajo su cobijo a sus crías por algún tiempo. Los cachorros suelen tener un tiempo de aprendizaje junto a sus padres de las actividades que deberán realizar para subsistir. Generalmente vemos a los cachorros en los programas dedicados a la fauna, sufriendo para pescar o cazar algún animal. Poco a poco van aprendiendo con la tan necesaria práctica y, claro está, con la observación a sus padres, el mejor modo de realizar dichas acciones. Y llegado un momento, los padres dejan solos a los hijos y ellos deben arreglárselas por sí mismos. Muchas veces me llama la atención en esos programas, que ese momento en que las crías deben seguir solos parece muy temprano y diera la impresión de que aún no están en capacidad de ser independientes. Sin embargo, los padres no se conduelen de sus pequeños y los obligan a ir por su lado y alejarse de ellos. Algo parecido siento que debemos hacer con nuestros hijos. Asignarles responsabilidades y, tomando como referencia el proverbio que mencioné antes, enseñarles a pescar para que cuando no estemos no se sientan desamparados. Debemos darles libertad aún antes de que estén preparados, porque sino el momento en el que se supone que deben estar preparados los va a capturar sin la preparación debida.

miércoles, 17 de octubre de 2007

Amor

¡Cuánto encierran esas cuatro letras! El amor es la Ley Fundamental del Universo (cortesía de Ami ;-) ), es lo que más importa al final del día. Es lo que nos mueve a todos, sin importar raza, clase social, nacionalidad, etc. Todos necesitamos amor y, en una u otra forma, lo estamos buscando toda nuestra vida. El amor tiene múltiples facetas, todas igualmente importantes para nuestro normal desarrollo como seres humanos y para lograr la siempre tan ansiada realización personal. El amor de madre/padre, el amor de los amigos/amigas, el amor de los familiares, incluso compañeros de trabajo/estudio. Y, claro está, el amor de pareja, uno de los que más anhelamos y más nos frustra su ausencia o insuficiencia. Pienso que el amor en todas sus formas es imprescindible para nuestra evolución y crecimiento personal, así que debemos procurar mantener saludables todos esos ámbitos de nuestra vida amorosa para ser felices. Y, por supuesto, la mejor manera de conseguir ser amado es amar. Ama a tu prójimo, ama a tu madre y a tu padre, ama a tu familia, ama a tus amigos, ama a tu pareja. Y recuerda que el amor no es cuestión de posesión, sino de entrega. No esperes a ser amado para amar. ¡Ama tú! Seguro el mundo te responderá con más amor.