Mis reflexiones personales acerca de la vida o cualquier cosa que me parezca interesante compartir.
martes, 31 de julio de 2007
Tu gran pasión
Siempre existe algo en la vida que adoramos hacer, que realmente nos apasiona. Algo sin lo cual no pudiésemos vivir y que nos hace sentir plenos cada vez que nos dedicamos a ello. Algo a lo cual le dedicaríamos nuestro tiempo, así no nos pagaran ni un centavo...a veces casi que pagaríamos por hacerlo. Esa es nuestra pasión. Tal vez pueda ser lo mismo que nuestra vocación o nuestra leyenda personal (para aquellos que leen a Coelho). Lo importante es que es algo vital para nuestras vidas, aquello que nos llena más. Por tanto, debemos siempre tenerlo presente y no abandonarlo por nada del mundo. Es más, debemos asegurarnos que esté incorporado plenamente a nuestra vida diaria. De ese modo y SÓLO de ese modo, podremos sentirnos realizados como persona y realmente felices con nuestra existencia.
jueves, 26 de julio de 2007
No siempre es bueno ser "tan" bueno...
El título de esta entrada probablemente a más de uno le pueda sonar como algo extraño e incorrecto. Sin embargo, estoy convencido de que las cosas funcionan así. Yo siempre lo digo, todo en exceso es malo...incluso la bondad. Me explico. Primero que todo aclaro, yo estoy de acuerdo en que uno debe obrar bien. La idea es convivir pacífica y amigablemente con las personas que nos rodean y ayudarlas y apoyarlas siempre, en la medida de nuestras posibilidades. Después de todo, se puede decir que todos somos "hermanos", ya que pertenecemos al género humano. Sin embargo, no podemos ser "demasiado" buenos. ¿A qué me refiero yo en este caso? Quiero decir que no podemos olvidarnos de nosotros por ayudar a los demás. Como dije antes, perfecto, ayudemos al prójimo siempre que podamos...excepto que eso signifique un perjuicio inaceptable para nosotros mismos. Como siempre ocurre en todo en esta vida, la idea es buscar el balance "correcto" de las cosas (si es que realmente existe algo "correcto" o "incorrecto"). Y claro, todo depende del caso. La labor que desempeñó, por ejemplo, la Madre Teresa de Calcuta no la puedo tildar de "demasiada" bondad. Me parece que la dedicación que tuvo para con los pobres, los más necesitados, los que todos rechazaban, fue increíble y digna de las mayores alabanzas. Pero en asuntos más cotidianos y menos "santos", debemos tener cuidado de no sacrificarnos sin ninguna necesidad por ayudar a alguien que, probablemente, ni necesite nuestra ayuda. O al menos no tanto como para sacrificarnos y sufrir por ser "demasiado" buenos. A veces hay que saber decir que no y establecer algunos límites, por el bien de nuestra salud mental.
miércoles, 25 de julio de 2007
¿Quieres cambiar? ¡Cambia!
Albert Einstein era una persona muy sabia. Y no lo digo porque haya sido un genio de la física o porque haya formulado la teoría de la relatividad o tantas otras, sino porque he leído varias frases suyas y me he dado cuenta de que, además de dominar las ciencias, era un hombre con una gran capacidad para entender la existencia humana. Entre sus reflexiones, hay una que me llama particularmente la atención. Y es sencilla, pero como dicen, las máximas verdades son sencillas. Dice: "Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo". Muchas veces pretendemos que nuestra vida cambie, que la gente nos trate o vea distinto, que conozcamos personas distintas o que no consigamos los mismos tipos de trabajo. Y pues al final las cosas se reducen al título de mi entrada: ¿Quieres cambiar? ¡Cambia! Claro, estoy consciente que las cosas a veces no son tan fáciles. El hombre es un animal de costumbres y es bien difícil en ocasiones cambiarlas. Pero debemos hacerlo, si es que no queremos que nuestra vida siga exactamente igual. Porque a acciones iguales, resultados iguales. Cambia el modo en que saludas a los demás, cambia el trato que les dispensas. Cambia tu curriculum, cambia tu vestimenta. Cambia tu manera de organizarte, cambia la hora en que te levantas o acuestas, cambia tu alimentación. En fin, puede haber muchos cambios posibles en nuestra vida, también dependiendo de los aspectos que queramos mejorar. Lo importante es hacer los cambios YA, así sean pequeños o progresivos. De ese modo, seguro que sí, veremos que nuestra vida mejora. Así que ¡Manos a la obra!
lunes, 23 de julio de 2007
Cumplir con tu palabra
Hace un tiempo realicé unos talleres que me recomendó una buena amiga. La organización que los organiza se llama TADEHU, tienen varios años de trayectoria. Hoy quería rememorar, para mantenerla presente...y pues para compartirla con el que me lea, una de sus enseñanzas. Entre otras cosas, una de las bases que ellos citaban para el crecimiento personal y para convertirnos en un nuevo y mejor ser humano, eficaz y feliz, era el cumplir con nuestra palabra empeñada. Que todo lo que nosotros digamos, sea prácticamente un decreto. Y parece mentira, pero este principio me he dado cuenta que es sumamente importante. Muchas veces estamos acostumbrados a decir todo el tiempo que vamos a hacer alguna cosa. Ya sea prometérselo a los demás o a nosotros mismos. Bueno, un muy buen ejemplo de eso son las tradicionales promesas de fin de año. Hacemos propósitos de cambio y de enmienda para el nuevo año, animados por el espíritu navideño. A veces los escribimos y los quemamos el 21 de diciembre, para invocar la ayuda del mencionado espíritu para su cumplimiento. Y no nos damos cuenta de que muchas veces, las cosas que queremos que cambien está en nuestras manos y SÓLO en nuestras manos que se cumplan. Lo que suele ocurrir es que realmente cuando hacemos promesas no pensamos que debamos cumplirlas. Hacemos promesas sin pensarlo mucho y no le damos la verdadera importancia que debe tener el empeñar nuestra palabra, como dije antes ya sea a los demás o a nosotros mismos. Y para evolucionar como personas y crecer cada día un poco más, debemos meternos en la cabeza eso. Nuestra palabra debe ser, como dicen algunos, de honor. El comprometerse a algo, debe significar, ineludiblemente, que ese algo será un hecho. Es más, ya se puede considerar que ES un hecho, porque nosotros lo dijimos. Cuando entendamos eso, nuestras palabras serán poderosas. Y por tanto, nuestras acciones serán más y mejores. Mejores, claro está, siempre y cuando nuestras palabras sean dichas desde el amor, la alegría, la valentía y no desde el temor o el resentimiento.
viernes, 20 de julio de 2007
El secreto...
Últimamente mucha gente me ha estado hablando acerca del llamado "Secreto" para tener éxito en la vida. Me lo han mencionado un par de personas que vieron la película o documental acerca de esto. Incluso en el trabajo me prestaron el dvd. Ya lo vi y aún lo tengo en la casa, esperando volverlo a revisar próximamente (este fin de semana seguramente). Además, resulta que los últimos días o semanas me he conseguido con cosas muy parecidas a lo mencionado en dicho documental por otras vías. Amigos que me dan teorías parecidas sin haberlo visto...lecturas casi iguales al secreto, aunque no tengan relación directa con la película. En fin, lo veo como un mensaje de que todo es cierto. En resumen, "el secreto" se refiere a la ley de atracción. Atraemos lo que pensamos, el modo en que nos sentimos. Incluso atraemos lo que tememos...cosa bastante peligrosa, porque lamentablemente el ser humano muchas veces tiene al temor como filosofía de vida. Tenemos que aprender a utilizar nuestra mente de modo inteligente, ya que ella es la herramienta más poderosa que tenemos. Y usar nuestro cerebro apropiadamente quiere decir no llenarlo con temores inútiles y exagerados. En lugar de ello, llenémonos de alegría y amor, de pensamientos bonitos, positivos. Llenémonos de esperanza y fe en que las cosas mejorarán en nuestro mundo personal y, como añadidura, en nuestro planeta. Cuando dominemos "el secreto" y lo usemos a nuestra conveniencia, todo en nuestra vida comenzará a cambiar. ¡Así que a trabajar!
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